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Carta para la mujer que pronto será madre: ya estás lista, aunque no lo sientas
Querida mamá,
Hoy quiero hablarte desde un lugar muy cercano, porque, como tú, también estoy en este viaje. Estoy a las 37 semanas de embarazo, y siento que el momento de conocer a nuestros bebés está cada vez más cerca. Nosotras, que estamos a punto de recibir a nuestros hijos, compartimos esta experiencia única de incertidumbre, emoción, miedos y, sobre todo, de un amor profundo que crece cada día.
Sé que en estos días previos al parto surgen muchas emociones. La ansiedad, las dudas, el miedo a lo desconocido, las preguntas sin respuesta. A veces siento que no soy capaz de comprender todo lo que está a punto de suceder, y es que, por más que uno se prepare, hay algo en este proceso que es tan impredecible como hermoso. Es normal sentir miedo. Nos estamos adentrando en un territorio desconocido, y no importa cuántos consejos recibamos, cuántos libros leamos, o cuántos vídeos veamos, el momento en que tengamos a nuestros bebés en los brazos será un momento único, irreversible, y solo nosotras sabremos qué significa realmente.
Lo que más me tranquiliza es saber que estamos juntas en este viaje, aunque cada una vivirá su propia experiencia. Este viaje es tuyo, es mío, y es único. No hay dos embarazos ni dos maternidades iguales. Quizás te comparas con otras mamás, con historias que escuchas o ves, pero quiero que te recuerdes algo que a mí me ha costado entender: no hay un “camino correcto” de ser madre, no hay una fórmula mágica, no hay una única manera de hacerlo todo bien. La maternidad, como el embarazo, es una aventura llena de sorpresas y aprendizajes. Lo que funciona para una mamá no tiene por qué funcionar para otra. Y está bien.
Al igual que tú, yo también siento miedo. Miedo a no saber qué hacer cuando llegue el momento del parto, miedo a no ser suficiente para mi bebé, miedo a las noches sin dormir, miedo a cómo cambiará todo después de su llegada. Pero también siento una profunda gratitud, porque sé que, con todos esos miedos, también hay algo más grande, algo que lo abarca todo: el amor. Ese amor que crece dentro de nosotras y que no tiene explicación, ese amor que nos hace fuertes, que nos hace querer ser la mejor versión de nosotras mismas para nuestros bebés.
Sé que, a medida que se acerca el momento de conocer a nuestros hijos, es probable que nos sintamos también como si estuviéramos despidiéndonos de una parte de nosotras mismas. La mujer que éramos antes del embarazo, la que vivía de una manera más libre, sin tantas preocupaciones, que podía decidir qué hacer con su día, está por transformarse. Quizás sientas que esa versión tuya ya no será la misma, o incluso sientas que te estás perdiendo a ti misma en este proceso. Yo también lo siento. Pero, ¿sabes qué? No te pierdes, te encuentras de nuevo.
La maternidad no es una despedida, es una expansión. La mujer que eras antes de ser mamá sigue dentro de nosotras, pero ahora esa mujer es también mamá, una mamá que aprenderá a equilibrar todo lo que ha sido, con todo lo que está por venir. No tienes que dejar atrás tu esencia, solo aprender a integrar lo nuevo en ti. Te lo prometo, no perderás tu identidad; solo crecerás en formas que aún no puedes imaginar.
También me he dado cuenta de que, en esta espera, aunque a veces siento que el miedo me consume, lo que realmente necesitamos es estar en paz con lo que será. Lo que vendrá será hermoso, sí, pero también será impredecible. Por más que queramos anticiparlo todo, no podemos. Y está bien. Lo que está por llegar es nuestra historia y será exactamente lo que necesitamos vivir, con todo lo bueno y lo desafiante que trae consigo.
Yo, como tú, me pregunto a veces si seré capaz de manejarlo todo. Si el parto será como espero o si será completamente distinto. Si seré una buena madre, si sabré qué hacer cuando mi bebé llore o me necesite. Y aún con todas esas preguntas, sé que tengo algo que es más importante que cualquier duda o temor: el amor que ya le tengo, que ya nos tenemos. Y sé que ese amor, esa conexión que compartimos ahora, será suficiente para guiarnos en este viaje.
Quiero que sepas que, aunque no tengamos todas las respuestas, estamos listas. No porque lo sepamos todo, no porque tengamos todo controlado, sino porque tenemos lo más importante: amor, fuerza y una capacidad de aprender que se activará en el momento en que nuestros bebés lleguen. Tú y yo lo haremos bien, simplemente porque ya somos madres en nuestro corazón.
Y también quiero que sepas que es normal no tener todo bajo control. A medida que se acerca el momento del parto, puede que te sientas un poco abrumada. Hay tanto que no sabemos, tanto que está por descubrirse. Y está bien. No necesitas tener todas las respuestas, solo estar dispuesta a vivir cada paso con la mente abierta y el corazón dispuesto. Nada será perfecto, pero lo que sí será perfecto es el amor que le darás a tu bebé. Y eso, mamá, es lo único que realmente importa.
Así que te invito a que te regales estos días, a que tomes un respiro, a que sientas el latido de tu bebé dentro de ti y te dejes llevar por el ritmo de tu propia maternidad. No te apresures, no te exijas más de lo que puedes dar. Cada día es un regalo y cada momento de incertidumbre es parte del camino que te llevará a ser la madre perfecta para tu hijo. No porque seas perfecta, sino porque serás tú, con todas tus imperfecciones, pero con un amor infinito y una dedicación que no tiene igual.
Querida mamá, al final de este viaje, todo lo que necesitas saber es que serás la madre perfecta para tu bebé, porque serás auténtica, serás valiente y serás amorosa en todos los momentos, tanto en los buenos como en los difíciles. Y eso, querido corazón, es todo lo que realmente necesita tu bebé.
Con todo mi amor, tu amiga, que también está en este viaje.
Alexa Dacier
Psicóloga online / Terapeuta sexual y de pareja
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